Los discos duros son, cada vez, más grandes. Hoy en día, un disco duro “normal” puede tener desde 1 TB en adelante, por lo que muchos usuarios aprovechan dicha capacidad para “dividirla”, en lo que conocemos como “particiones” y aprovechar dicho espacio, por ejemplo, para instalar dos sistemas operativos o reservar una de las particiones exclusivamente para datos mientras que la otra se reserva exclusivamente para el sistema operativo. Sin embargo, esto puede no ser siempre la mejor forma de utilizar un disco duro.

Las particiones siempre han sido, y a día de hoy siguen siendo, algo muy sensible. Ante el más mínimo fallo en la tabla de particiones, es posible perder toda la información de todo el disco al no poder reconocer la información de las particiones. La tabla de particiones es la encargada de guardar toda la información de las particiones y la estructura del disco. Los 3 tipos de tablas de particiones son:

  • GPT (GUID Partition Table)
  • MBR (Master Boot Record)
  • APM (Apple Partition Map)

GPT, por ejemplo, es la tabla de particiones más moderna diseñada para discos duros muy grandes, mientras que MBR, a día de hoy, sigue siendo la tabla de particiones más vieja y más utilizada y, por último, APM es la tabla de particiones de los sistemas operativos de Apple, como macOS.

¿Cuándo debemos trabajar con particiones o modificar las tablas de particiones?

Existen varias situaciones en las que trabajar con particiones es imprescindible, o al menos muy recomendable. Una de ellas es cuando vayamos a trabajar con múltiples sistemas operativos, de manera que cada uno tenga su propio espacio asignado y pueda funcionar sin interferir con el otro.

Otra situación en la que no nos queda más remedio que modificar la tabla de particiones del ordenador es si ya tenemos particiones creadas de antes y queremos editarlas, tanto para borrarlas como para hacerlas más grandes o pequeñas. Siempre que hagamos esto, además, es mejor hacerlo mientras no tengamos datos guardados en ellas, ya que si algo falla, los datos se perderán.

Por último, la tercera situación en la que no nos quedará más remedio que trabajar con ellas es si queremos clonar la partición con nuestro sistema operativo para que, en cualquier momento, podamos restaurarla y tengamos el equipo listo y configurado en lugar de tener que hacerlo todo de nuevo.

¿Cuándo debemos evitar modificar las tablas de particiones?

Siempre que no tengamos la necesidad de trabajar con particiones es mejor evitar hacerlo. Sí que es más cómodo tener un disco dividido en varias partes y tener todo ordenado, incluso más seguro de manera que, si entra un virus y deja Windows inaccesible, los datos de la otra partición probablemente aún sigan en ella. Pero si no tenemos conocimientos es muy probable que, al trabajar con las tablas de particiones, cometamos un error y todo nuestro disco duro y nuestros datos queden inaccesibles.

Administración de discos para la partición

Ante un fallo en la tabla de particiones, la verdad es que la cosa pinta mal, ya que la creación de una nueva tabla de particiones dejaría los datos inaccesibles en el disco. Por suerte, si tenemos problemas con la tabla de particiones de un disco, antes de darlo todo por perdido, podemos probar a recuperar los datos con la herramienta gratuita TestDisk que, en más del 90% de los casos, podrá recuperar la tabla original y mantendrá nuestros datos intactos.

¿Sueles trabajar con particiones en Windows? ¿Alguna vez has tenido problemas con la tabla de particiones de tu disco duro?

El artículo Tablas de particiones: cuándo debo trabajar con ellas y cuándo evitarlas se publicó en SoftZone .

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