La sencilla técnica para integrar nuevos hábitos a nuestra vida

Sabemos que integrar nuevos (y buenos) hábitos a nuestra vida no es una tarea fácil. Esta es una sencilla técnica para no fracasar en el proceso.

Integrar nuevos hábitos a nuestra vida no es una tarea sencilla, incluso si estos son sanos o mejorarían la calidad de la misma. Y es que, seamos sinceros, no siempre tenemos los hábitos más saludables y productivos del mundo, y cambiar esta tendencia es una empresa en la que podemos fracasar o dejar inconclusa si no tomamos en cuenta algunos factores.

Eso sí, siempre podemos tomar ejemplo y consejo de las experiencias de otros que ya atravesaron esa difícil transición. En este caso hablaremos de una técnica que podemos utilizar en el proceso de incluir nuevos hábitos a nuestra vida. Básicamente es una técnica para abandonar la tarea que nos hayamos propuesto. Sí, suena a una paradoja pero no es tal. Vayamos a ella.

“Dos veces, entonces abandona”

Esta técnica se incluye en el libro Superhuman by Habit de Tynan. Este autor nos cuenta el proceso para cambiar pequeños hábitos, los cuales se pueden convertir, a la larga, en grandes cambios en la vida, y como no dejar este propósito a medio camino.

En una parte del libro explica que la técnica “dos veces, entonces abandona” la utilizaremos cuando nos cueste demasiado trabajo ponernos en acción o estemos en esa batalla interna que surge en el proceso de convertir una actividad en un hábito. Pongamos el ejemplo de que queremos hacer ejercicio tres veces a la semana. Al principio el entusiasmo y optimismo nos harán salir sin problemas a caminar o al gimnasio, el problema viene después para mantener esa misma determinación.

El objetivo de cualquier hábito que introduzcamos a nuestra vida es que sea eso, un hábito. Es decir, y para continuar con el ejemplo, que realicemos el ejercicio sin la lucha encarnizada entre levantarnos o no del sofá. Si un hábito está “instalado” en nuestra mente y cuerpo simplemente nos levantaremos y lo haremos. Bien, pues al principio esta lucha interna, esta tendencia de nuestro “cerebro flojo”, como lo llama el autor, nos dará muchas razones para no levantarnos, o para dejar para otro día la ida al gimnasio.

Si queremos pasar del ejercicio ese día, la técnica de “dos veces, entonces abandona” se utilizará de la siguiente forma: la primera vez que pensemos en no ir no haremos caso a ese pensamiento y seguiremos preparándonos para salir. Si luego de esa primera vez de nuevo queremos abandonar la ida al ejercicio, de nuevo pasamos de largo de ese pensamiento y seguimos adelante. Ahora bien, si una tercera vez vuelve la intención de abandonar el nuevo hábito, dejaremos de pelear con nosotros mismos y abandonaremos por ese día la ida al gimnasio.

¿No será esta una trampa y terminaremos siempre abandonando los hábitos que queremos introducir a nuestra vida? La respuesta puede ser afirmativa pero sólo si tomamos en cuenta el nivel de compromiso que tengamos con nosotros mismos. Si realmente queremos cambiar algo debemos tener cierto grado de compromiso sí o sí, de otra forma ninguna técnica funcionará. Después de todo, las técnicas son caminos y propuestas que alguien más utilizó y le sirvieron, no son recetas mágicas.

Así pues, tener en cuenta la técnica “dos veces, entonces abandona” nos dará la oportunidad de no tirar el hábito la primera vez que se nos ocurra hacerlo. Nos ayudará a darle un lugar a la resistencia natural que surge al querer cambiar un hábito o introducir uno nuevo. A veces con vencer el primer intento de abandonar la nueva actividad es más que suficiente, con seguridad ya de camino al gimnasio no volveremos a pensar en ello. ¿Cuántas veces te ha pasado que una vez que te pusiste en acción te agradeciste no haberte quedado tirado en el sillón? Piensa en ello la próxima vez que te resistas a hacer de ese algo que es benéfico y productivo un hábito.

Esta sencilla técnica también da una segunda oportunidad y de nuevo nos insta a dar el tirón y no abandonar el hábito; también para que no dejemos la tarea a medio camino y pensemos en nuestro compromiso. Pronto descubriremos que solo falta pararse del sillón y hacer lo que se debe hacer. La buena noticia es que luego de un corto periodo el cuerpo y la mente dejan de luchar y de rechazar ese nuevo hábito. Con seguridad pronto veremos beneficios y eso vuelve a darnos motivación, eso sí, si las excusas para no salir a caminar regresan, ya lo sabes, “dos veces, entonces abandona”.

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